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sábado, 9 de abril de 2011

¿Azúcar o edulcorante?, suelen preguntar el camarero(a) o el mesero(a) cuando toman la orden o sirven el pedido. En el caso de las personas con diabetes que deseen tomar alguna bebida o alimento endulzado, lo más conveniente es la segunda opción. Ahora bien, ¿son todos los endulzantes iguales o hay alguno que sea más apropiado que otro?
Afortunadamente para quienes deben limitar el consumo de azúcar, existen varias opciones artificiales para endulzar la vida y las comidas. Si bien la función es la misma (reemplazar al azúcar para endulzar las comidas y las bebidas), las características son diferentes en cada uno de ellos. Los más conocidos son:
Sacarina: es un clásico entre los edulcorantes artificiales. Descubierta en 1879, la sacarina es 300 veces más dulce que el azúcar y pasa por el cuerpo sin dejar rastros, ya que no aporta calorías. Se la puede utilizar para comidas calientes o frías. Es recomendable evitarla durante el embarazo y la lactancia.
Aspartame: este endulzante fue descubierto de casualidad en 1965, por un químico que buscaba una droga para combatir la úlcera, y sólo fue aprobado para su uso en la década de 1980. El aspartame es 180 veces más dulce que el azúcar y provee muy pocas calorías. Se puede utilizar en comidas frías o calientes, aunque puede perder un poco de sus propiedades endulzantes a temperaturas elevadas...

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